TE A LA MENTA

julio 6, 2009 en 12:05 pm | Publicado en Sensaciones | 3 comentarios
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Hoy. Renfe Rodalies de Barcelona a Sitges. Estación Passeig de Gràcia. A mi lado toman asiento tres hombres árabes. Lucen un desaliño que excede el estilo casual (no superior al de un yuppie de una agencia de publicidad, pero más exótico). Hablan muy alto. Gesticulan mucho. Parecen alegres. Llevan un aparato reproductor de música (radio casete, lector de CDs, no alcanzo a verlo). Suena la música. Alta, no estridente. Música árabe tradicional.

1. Me siento agredido. Estoy en mi país. Ellos no. Siento que no me respetan. Infringen la normativa de no poner música en los trenes. “El desconocimiento de la ley no les exime de su cumplimiento”. ¿¡No hay nadie aquí que les llame la atención!? Alimento resentimiento hacia esos tres. Yo no soy policía. Alguien debería hacer algo (yo no). No tengo porque soportar su presencia, su tono de voz, su música. ¡Qué se vayan a su país!

2. Me siento involucrado. Compartimos “mi” país que, seguro, será también el “suyo”. (Si és que hi han cases de algú). Si pasara un revisor quisiera que fuera comprensivo con ellos, sin dejar de informarles de sus derechos y obligaciones. En su casa deben preparar un té a la menta fantástico. ¡Ojalá me invitaran! ¿Y esa musiquita? No es Pavarotti ciertamente, pero suena entretenida, aprovecharé el viaje para hacerme una idea. Igual descubro que me gusta su folklore.

¿Qué opción crees más saludable?

Ramon Sallés

REFLEXION PLAYERA ACERCA DEL LIDERAZGO, LAS TRIBUS Y LA MADUREZ

julio 5, 2009 en 2:45 pm | Publicado en Sensaciones | 2 comentarios
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balminsEsta mañana temprano he ido a la playa enfrente de casa, la de Balmins (Sitges). He sido de los primeros en llegar pero al ser domingo enseguida ha ido llegando gente. A las 10, cuando me he ido, estaba ya muy concurrida.

Viendo el tipo de personas que frecuentamos esta pequeña playa me pregunto qué tipo de agrupación constituimos. ¿Cómo podríamos calificarnos? ¿Hay algún –por así llamarlo- denominador común que pueda a la vez definirnos y darnos un cierto sentido de pertenencia?

Balmins es una playa singular. A pesar de estar alejada del centro de Sitges no es en absoluto una cala recóndita y poco concurrida. Al contrario, queda abarrotada. En ella confluye un paisanaje variopinto. De entrada no queda claro si es o no una playa nudista, diría que sí, puesto que el nudismo es la opción más practicada, pero también hay personas que usan bañador. Tampoco queda claro si es una playa orientada al público gay, diría que no, pero un buen porcentaje de quienes ahí acuden claramente profesan esa orientación sexual (en cualquier población este porcentaje se consideraría “abrumador”, en términos sitgetans no lo es). También hay familias con niños preciosos haciendo castillos de arena. También personas de cierta edad, jubilados briosos y fibrosos, luciendo un moreno integral uniforme y envidiable. También, de buena mañana, hay gente motivada por la salud que practican natación y tai-chi. Etc.

Hoy, en medio de nudistas y textiles, niños con cubos y palas, parejas de todo tipo (en actitudes que iban del acaramelamiento explícito al aburrimiento convencional), adolescentes y jubilados, gente haciendo footing y otra leyendo la prensa, había una pareja de novios (h—m), vestidos de tales, haciéndose el reportaje de su boda. Enternecedor. En resumen, me encanta la Platja de Balmins, y me sigo preguntando lo expuesto en el segundo párrafo de este largo post dominguero.

Veamos. Otras playas de Sitges están más definidas, sabes qué te puedes encontrar. Ejemplos: en la Platja de la Fragata se concentran quienes disfrutan de los deportes náuticos, en la adyacente de la Ribera, muy ancha, los que practican vóley playa, en la de la Bassa Rodona, frente al Hotel Calípolis, en pleno centro, la orientación es claramente gay – “cachas”. En la Platja de l’Estanyol, en la zona de Alberto (¡que gran tipo Alberto!), el ambiente lo podríamos definir como clubber. En la Platja de la Barra, en la zona del Sausalito podríamos creer mismamente que estamos en Eivissa. Al lado, en la Platja del Terramar se da cita un público más familiar. Más hacia poniente, en la Platja del Home Mort y otras accesibles sólo a pie, el ambiente no deja lugar a dudas, banderas y grafitis lo dejan claro: zona gay, nudista, más bien rollo hard

Pero ¿…y la Platja de Balmins? Yo diría que es incatalogable. Aquí no se manifiesta un movimiento determinado, asoman eso sí comportamientos y estéticas de varios de ellos, pero conviven sin mezclarse. Eso es, a mi modo de ver, lo que la hace peculiar.

Los que frecuentamos Balmins no constituimos una Tribu, obviamente tampoco un Equipo, somos “sólo” un Grupo. Personas que tenemos en común algo tan simple como la elección de ir a bañarnos y a tomar el sol a esa bonita playa.

¿Cabría ahí el surgimiento de un liderazgo que diera lugar a un movimiento, al estilo de otras playas que he mencionado?. Seguramente sí. ¿Es deseable que eso ocurra?. No lo sé, pero si sé que no es imprescindible. Eso me lleva a reflexionar sobre la necesidad del liderazgo. ¿Es buena la aparición de un líder y el consiguiente movimiento que canaliza? ¡Claro que sí!, aunque no sea siempre imprescindible.

Entonces ¿de qué depende que la beneficiosa acción del liderazgo sea más o menos reclamada? En mi opinión de que exista o no una Misión. Toda Misión necesita un líder, o varios. Es la función la que crea el órgano, no al revés. ¿Cual es la Misión que bulle en Balmins?. Seguramente ninguna, por eso no surge un liderazgo que aglutine un movimiento.

¿Y mientras? ¿Puede un espacio pequeño y abarrotado por una miscelánea de perfiles personales tan variados “funcionar” con normalidad?. La respuesta nos la da el nivel de madurez de la sociedad y de cada uno de nosotros. Hace sólo algunas décadas mucho de lo observable hoy en Balmins hubiera sido considerado rechazable, incluso delictivo, consecuencia de la intolerancia a lo diferente. Hoy, afortunadamente, eso ya no es así.

Una cosa es preferir la Tribu propia y ser un activista en ella y otra muy distinta no es aber convivir en la de otros, o no saber ni tan siquiera coexistir o coincidir con otros ajenos a cualquier Tribu. Esos lugares incatalogables como la Pltaja de Balmins deberían servirnos para testar nuestra propia madurez. Si ahí nos sentimos propensos a culpar, a criticar, a comparar, a menospreciar etc., es que sigue anidando en nosotros un ego descontrolado; si –al contrario- nos sentimos respetuosos y comprensivos con quienes no son como nosotros, es que:  “Hombre soy; nada humano me es ajeno” (Publio Terencio dixit). Entonces podemos sentirnos en paz con nosotros mismos, contentos y orgullosos de ser como somos. Y quizá aun más importante: aceptantes y defensores de ser como son.

¿Te apetece un bañito? ¿Quedamos en Balmins?

Ramon Sallés

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